Especial Reunión Técnica

Después de ofrecer una cálida bienvenida a los participantes nacionales e internacionales que asistieron a la XIV Reunión Técnica Nacional de Palma de Aceite, el Presidente de la Junta Directiva de Fedepalma, Luis Francisco Dangond Lacouture, se refirió a la importancia de la innovación como eje del evento: “La innovación no está limitada a las economías más avanzadas, tampoco a aquellos que trabajan con alta tecnología; por el contrario, el tema se ha vuelto un fenómeno global que afecta todos los sectores de la economía, incluyendo el de agricultura y alimentos, uno de los más antiguos y básicos. Alimentar al mundo contribuyendo a proteger el ambiente y ofreciendo nutrición balanceada y de calidad a las crecientes poblaciones, con diferentes estilos de vida y patrones de consumo, implica un desafío completo”, aseguró Dangond Lacouture. 

De acuerdo con las proyecciones de los expertos de la consultora LMC International para el año 2035, la palma de aceite tiene un gran potencial, pues debido al mayor crecimiento del ingreso global, la demanda mundial de alimentos está desplazándose de los carbohidratos a los productos cárnicos, lácteos y aceites vegetales, que son considerados los ganadores en el mediano y largo plazo. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el 2050 se debería aumentar la producción de alimentos en 60 %; por lo anterior, considerando que actualmente el mercado mundial de aceites y grasas supera los 210 millones de toneladas de aceite, tal incremento equivaldría a 120 millones adicionales, y es allí donde la palma de aceite tiene un espacio muy importante. En Colombia, este año se espera llegar al millón y medio de toneladas y pronto serán dos millones, pero lo más importante es que el país puede convertirse en una despensa del mundo, debido a que se trata de un territorio con amplia vocación así como con una frontera agrícola que se puede explotar de manera sostenible.

También es necesario resaltar que se han invertido recursos significativos en la búsqueda de soluciones tecnológicas para los palmicultores, lo que ha generado importantes resultados en nuevos materiales genéticos certificados, en mejores prácticas para el manejo del cultivo, de plagas y enfermedades y, en general, del mejoramiento tecnológico de las plantas extractoras. A estos esfuerzos deben sumarse otros enfocados en la productividad laboral, en la eficiencia de aspectos logísticos y de comercialización, así como en la implementación de buenas prácticas gerenciales que incluyen certificar las prácticas sostenibles. El cultivo de la palma de aceite se ha extendido con un impacto en deforestación cercano al 0 % en el territorio colombiano, promoviendo el adecuado uso de los recursos naturales, del agua y de la tierra.

En lo laboral, el sector palmero se ha caracterizado por generar empleo formal y bien remunerado, como se documentó en el estudio realizado por Fedepalma, donde se concluye que el nivel salarial de los trabajadores de la palmicultura en Colombia es superior  20 % frente a otros sectores agrícolas, lo que se refleja en su estructura de costos de producción, en la que alrededor del 40 % de los costos totales se asocia con la mano de obra. “El reto es grande; por una parte, tenemos una fortaleza desde lo social, gracias al alto nivel de formalización, pero también es necesario ser competitivos por medio de una gran eficiencia y el máximo aprovechamiento de esta fuerza laboral. La palmicultura en Colombia cuenta con un modelo inclusivo que se ha vuelto referente para otros sectores del agro; gracias a la existencia de 133 alianzas productivas, actualmente se estima que alrededor de 4.200 de los 6.000 palmicultores existentes son productores de pequeña escala”, aseguró el Presidente de la Junta Directiva de Fedepalma.

En ese contexto, Luis Francisco Dangond Lacouture continuó con una disertación sobre el actual eje de trabajo: “Hemos avanzado en adoptar una visión integral del negocio que busca generar más valor en toda la cadena; un hito en este sentido fue impulsar la política de biocombustibles. Colombia fue el primer país en utilizar, en todo el parque automotor, mezcla de biodiésel superior al 5 %. Hoy llegamos al 9,6 % en el promedio nacional y tenemos la proyección de llevar la mezcla al nivel esperado del 20 %. Aun cuando no hemos visto una convicción y un compromiso claro del Gobierno Nacional con este incremento, estamos seguros de la vigencia de los objetivos que motivaron la creación del programa nacional de biodiésel de palma de aceite, el cual busca diversificar la canasta energética del país, mejorar la calidad del aire, estimular la producción local de materias primas e impulsar el empleo formal en el agro”.

Abarcando toda la cadena de valor, es necesario detenerse por un momento en la bioeconomía, entendida como la generación de productos y servicios mediante el uso eficiente de los recursos ecológicos renovables. Con base en el reconocimiento y la innovación, en este escenario la palmicultura tiene amplias posibilidades. Es de resaltar que la agroindustria de la palma de aceite ha aprovechado su potencial de generación de biomasa. 

Tan solo en el área sembrada actual con palma de aceite en el país, en pocos años se lograrán producir dos millones de toneladas de aceite, unos 3,8 millones de toneladas de biomasa sólida y 211 millones de metros cúbicos de biogás. Es por ello que Fedepalma y Cenipalma han trabajado en crear y adaptar tecnologías para optimizar el uso de la biomasa como fuente de energía para el consumo de las plantas de beneficio y de las unidades de las zonas palmeras. El potencial actual de generación de energía eléctrica se estima en 340 megawatts de potencia, equivalente a la capacidad de generación de la represa de Urrá I, ubicada en el departamento de Córdoba. De esta forma se planea generar un ingreso importante mediante la venta de excedentes, aunque hasta ahora tan solo se ha utilizado en las empresas palmeras.

“Hay que seguir innovando en los usos de esta biomasa, como en la elaboración de tableros y aglomerados y en el nuevo proceso de oleoquímica, así como la producción de bioasfaltos con aceite de palma crudo, en la que estamos a punto de tener resultados finales; a esto se suman los esfuerzos de algunas empresas del sector e instituciones que han avanzado en la producción de vitaminas y fitonutrientes. Existen campos a los que podemos apostar en un futuro, como la generación de bioproductos para la industria química, de farmacéuticos, nutricionales y biocosméticos; también, la creación de nuevos bioservicios, como los relacionados con la medicina celular y las células madres. 

Diferentes estudios aseguran que la palma de aceite puede llegar a abarcar aún más clústeres que el petróleo, pues mientras el crudo está presente en siete (petroquímica, transportes, elementos de oficina, textiles y confecciones, aseo y hogar, cuidado personal y entretenimiento), la palma de aceite tiene el potencial de incorporarse en otro clúster, pues además de los anteriores está presente en alimentos y bebidas, por esto debemos continuar dedicando esfuerzos a la innovación en el desarrollo”, puntualizó el Presidente de la Junta Directiva de Fedepalma.

 

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2018